La Equinoterapia ha demostrado una eficacia asombrosa basada en la evidencia en pacientes con múltiples y diversas condiciones: depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, trastornos disociativos, enfermedad de Alzheimer, demencia, autismo y otras enfermedades mentales crónicas.

A la luz de las investigaciones, los expertos sugieren que la Equinoterapia, puede proveer una variedad de beneficios psicoterapéuticos que es muy difícil de obtener en otras terapias complementarias, y en el mismo período de tiempo. En El Granero nos suele suceder que viene una madre para contarnos que las terapistas ocupacionales, kinesiólogos o fonoaudiólogas de alguno de nuestros pacientes están sorprendidos de los avances que ha mostrado desde que empezó a venir a El Granero.

Estos son algunos de los beneficios:
Confianza: el aprendizaje y el dominio de una nueva destreza -montar a caballo- aumenta la confianza de los pacientes en su capacidad para abordar nuevos proyectos,  y conduce a una mejor autoestima.

Autoeficacia: aprender a comunicarse y lograr la armonía con un animal grande promueve renovados sentimientos de eficacia. Un “¡Yo puedo hacerlo!” motivado reemplaza los sentimientos de impotencia y desmotivación, capacitando a la persona para enfrentar desafíos en otras áreas de la rehabilitación.

El concepto sobre uno mismo: La Equinoterapia ayuda a los pacientes a desarrollar una visión más realista de sí mismos a través de la conciencia de su tamaño en relación con el caballo. Esto es especialmente importante en el tratamiento de pacientes con trastornos alimentarios, así como aquellos con problemas de agresión interpersonal.

Comunicación: la sensibilidad de los caballos a la comunicación no verbal ayuda a los pacientes a desarrollar una mayor conciencia de sus emociones, las señales no verbales que pueden estar comunicando y el importante papel de la comunicación no verbal en las relaciones.

Confianza: Aprender a confiar en un animal como un caballo también ayuda en el desarrollo o restauración de la confianza para aquellos cuya capacidad de confiar ha sido quebrada por experiencias difíciles como abuso físico o sexual, abandono o infidelidad conyugal .

Perspectiva: a través de actividades de aseo y otros tipos de cuidado para un caballo específico, los pacientes pueden dejar de lado el foco absorbente de su enfermedad mental, como las reflexiones depresivas, y en cambio dirigir su atención e intereses hacia las interacciones seguras y afectuosas.

Reducción de la ansiedad: muchos estudios sobre la interacción humano-animal indican que el contacto con animales reduce significativamente los niveles de ansiedad fisiológica. Algunos pacientes inicialmente tienen miedo a los caballos. Pero la autenticidad y el afecto de los caballos alivian estos temores, ayudando a los pacientes a adoptar la terapia de exposición para sus problemas de ansiedad.

Disminución del aislamiento: para muchas personas con enfermedades mentales, existe un historial a largo plazo o reciente de sentirse rechazado por otras personas y diferente de ellas. Las enfermedades mentales son experiencias intrínsecamente aisladas. La aceptación incondicional del caballo invita a los pacientes a volver a la comunión de la vida.

Autoaceptación: a muchos pacientes les preocupa inicialmente que hagan algo embarazoso mientras aprenden sobre los caballos o los montan. Sin embargo, los pacientes aprenden rápidamente que los otros participantes están involucrados en sus propias experiencias equinas, y que cada uno está metido en sus propias sensaciones. El miedo, la vergüenza y la incomodidad desaparecen, y sale a la superficie la aceptación, la confianza y la autoestima.

Modulación de impulso: especialmente para aquellos cuya enfermedad o condición implica la experiencia de perder el control de los impulsos, la necesidad de comunicarse con un caballo con calma y sin reactividad promueve las habilidades de conciencia emocional, regulación de las emociones, autocontrol y modulación de impulsos. La investigación indica claramente que la terapia asistida por animales reduce la agitación y la agresividad del paciente y aumenta la cooperación y el control del comportamiento.

Habilidades sociales: muchas personas con diversas discapacidades son socialmente aisladas o retraídas. Una relación positiva con un caballo suele ser un primer paso seguro hacia la práctica de las habilidades sociales necesarias para iniciar relaciones más cercanas con las personas.

Asertividad: la comunicación efectiva con un caballo requiere que el conductor demuestre asertividad, dirección e iniciativa, habilidades importantes que le permiten al paciente expresar sus necesidades y derechos de manera más efectiva en otras relaciones.

Límites: muchos pacientes han experimentado relaciones anteriores como controladoras o abusivas. La curación se produce cuando los pacientes descubren que la conducción se produce dentro del contexto de una relación respetuosa entre un jinete y un caballo, y que, aunque físicamente poderoso, cada caballo normalmente opera dentro de los límites de esta relación mutuamente respetuosa.

Libertad creativa: muchas personas con enfermedades mentales han sido inhibidas o controladas emocionalmente, y han perdido cierta medida de espontaneidad. Los aspectos lúdicos de las actividades de equitación en equipo y equinoterapia pueden ayudar a restaurar la espontaneidad y la capacidad para la recreación y el juego saludables.

Crecimiento espiritual: a través de la Equinoterapia, los pacientes tienen una oportunidad única de encontrarse en medio de la naturaleza, con el aire en la cara, rodeados de una arboleda, encontrándose con una nueva perspectiva de lo que significa la rehabilitación, disfrutar, sentirse bien. Los sentimientos de alegría y conexión espiritual a menudo se descubren o reviven a medida que los pacientes experimentan la belleza de la tierra de una manera renovada.